Diabetes en Perros y Gatos

La diabetes mellitus es una enfermedad cada vez más frecuente en Medicina humana y ha ido incrementando su incidencia en las últimas décadas, asociado muchas veces a un estilo de vida sedentario y a la presencia de sobrepeso o de obesidad franca. Esta realidad, también se repite en paralelo en nuestros perros y gatos, en quienes también han ido incrementando la incidencia del exceso de peso y de diabetes mellitus.

 

¿Qué es la diabetes mellitus?

 

Es una patología de origen endocrino, en la cual debido a un déficit de insulina o una resistencia en su acción, las células (principalmente las células musculares y grasas) pierden la capacidad de entrar glucosa a su interior, alterando su metabolización, lo que genera que sus niveles aumenten en la sangre (hiperglicemia).

Esta alteración en el metabolismo de la glucosa y del metabolismo intermedio en general desata una serie de eventos que son perjudiciales en la salud del animal.

 

¿Cuanto tiempo dura la enfermedad?

 

Habitualmente los pacientes, una vez que desarrollan la enfermedad, la padecen de por vida. En casos excepcionales en perros, puede existir una forma transitoria de diabetes, la que es más común en gatos. Es importante destacar que para que este estado sea transitorio, es de vital importancia que el propietario consulte a tiempo y el paciente reciba un tratamiento oportuno, aunque lamentablemente no todos los pacientes que cumplen con estos dos requisitos revierten su diabetes, dado que

 

¿Cómo puedo detectar si mi perro o gato tiene diabetes?

 

Los signos clínicos de la diabetes mellitus en perros son bastante fáciles de detectar por parte del propietario; en general, hay un notorio aumento en el consumo de agua y de la cantidad de orina que su perro produce, así mismo, también aumenta el consumo de alimentos, pero a la vez pierden peso en forma importante.  Y el ánimo también se altera, variando desde un desanimo leve a un compromiso importante de su estado anímico. Algunas veces, también pueden quedar ciegos en un plazo de días, debido al desarrollo de cataratas diabéticas, gatillando la necesidad de consulta con el Médico Veterinario, quien al realizar el plan diagnóstico a través de exámenes, detecta la diabetes mellitus.

 

En el caso de los gatos, la pérdida de peso no suele ser tan evidente, pues la patología se asocia a la obesidad y en este caso se da más bien por un fenómeno de resistencia a la insulina, más que a un déficit de insulina (como sucede en el caso de los perros). Sin embargo, también los gatos presentan un aumento en el consumo de agua y en su producción de orina, lo que se puede ver reflejado por ejemplo en que su caja de arena deba ser cambiada con mayor frecuencia. A su vez, también  hay un aumento en el consumo de alimento, pero este signo es muchas veces difícil de detectar para los propietarios, debido a que como se mencionó anteriormente, la diabetes en los gatos se asocia a obesidad, por lo que los dueños muchas veces no logran detectar el aumento del apetito, asumiendo que es por un tema propio del gato y de su obesidad.

En los felinos además de las alteraciones del ánimo, también se puede detectar una debilidad en los miembros posteriores que se manifiesta por ejemplo en la aparición de incapacidad para saltar o para subir a los muebles.

 

¿Puede permanecer un perro o gato diabético sin tratamiento?

 

No, los perros y gatos no tratados, se descompensan rápidamente, dado que la insulina, es una hormona fundamental en el metabolismo. El déficit de ésta o la resistencia en su acción, rápidamente lleva a que el animal se descompense, deje de comer, presente vómitos y/o diarrea, se deshidrate (pues continúa orinando abundantemente a pesar de no consumir agua en cantidad suficiente), requiriendo en esas condiciones atención de urgencia y empeorando el pronóstico.

 

¿Cómo se trata la Diabetes Mellitus en los perros y gatos?

 

El tratamiento varía dependiendo de los signos que presente el animal, pues si ya está en fase de descompensación requerirá hospitalización para la administración de fluidoterapia, insulina y tratamiento gastroentérico, además de tratamiento para condiciones que se presentan habitualmente junto a la descompensación.

Para los animales que se presentan a consulta compensados (que comen y no vomitan) el tratamiento es en base a inyecciones subcutáneas de insulina; además de manejo dietario adecuado y control del peso. Es muy importante además esterilizar en el caso de las perras.

El objetivo de la terapia con insulina varía respecto de lo que se pretende en medicina humana, donde lo que se busca es mantener los niveles de glicemia lo más cercano a la normalidad posible; en animales, se busca evitar las caídas en los niveles de glicemia y controlar los signos clínicos que ha producido la diabetes; esto es: regularizar el consumo de agua, de alimentos, la producción de orina y el peso.

Los tratamientos con medicamentos orales usados en medicina humana, no son eficaces cuando la diabetes ya presenta la signología antes descrita en perros y gatos.

 

¿Qué cuidados especiales requiere un animal con diabetes?

 

El paciente diabético requiere un dueño preocupado y comprometido con su mascota, pues requerirá de inyecciones diarias de insulina, además de verificar cuanto come, cuanta agua bebe, cuanto orina y cual es su estado anímico general.

Desde el punto de vista del control médico, el paciente requerirá controles periódicos con su médico veterinario, quien a través del examen físico y exámenes sanguíneos verificará si la dosis de insulina que está recibiendo su mascota es la adecuada para él.